¿Biocarbón o fertilizante? ¿Por qué combinar ambos para ahorrar dinero?

¿Biocarbón o fertilizante? ¿Por qué combinar ambos para ahorrar dinero?

Categorías : Consejo
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Biocarbón frente a fertilizantes convencionales: por qué su suelo malgasta dinero (y cómo remediar la situación)

Todos los años se vierten toneladas de abono en jardines, huertos y cultivos de hortalizas con una simple promesa: alimentar las plantas para obtener cosechas abundantes. Sin embargo, hay una cruda realidad científica detrás de esta práctica: una enorme proporción de estos nutrientes, sobre todo nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), nunca llegan al sistema radicular de las plantas. De hecho, entre el 40% y el 70% de los fertilizantes aplicados se pierden. Se evaporan en el aire o, peor aún, se filtran a las capas freáticas. Es un despilfarro económico para usted y un desastre ecológico para el medio ambiente.

El biocarbón no es un fertilizante, y ésa es su mayor virtud. No sustituye al alimento de las plantas, sino que transforma el suelo para que pueda retenerlo. Mientras que el abono aporta una solución efímera, a menudo comparada con un "goteo" químico, el biocarbón Terra Fertilis actúa como una estructura de almacenamiento permanente. Para optimizar sus cultivos y aprovechar al máximo cada euro gastado en fertilización, es hora de comprender el mecanismo de la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC).

Capacidad de intercambio catiónico (CIC): Su bóveda de nutrientes

Para entender por qué el biocarbón es esencial, tenemos que echar un vistazo a la química invisible de su suelo. La CIC es una medida de la capacidad de un suelo para retener nutrientes con carga positiva (cationes como el calcio, el magnesio y el potasio). Imagine un suelo arenoso: sus granos son grandes y no están muy cargados eléctricamente. Es como un colador. Le echas abono y, a la menor lluvia o riego, los minerales son arrastrados a las profundidades, donde las raíces ya no pueden alcanzarlos.

El biocarbón tiene una superficie específica enorme y, sobre todo, una carga eléctrica negativa muy potente. Actúa como un imán para los nutrientes. Al incorporar biocarbón a su mezcla de siembra, puede aumentar drásticamente la CIC del sustrato. En lugar de tener un pico de alimentación seguido de una hambruna, el biocarbón captura el excedente de fertilizante y lo libera gradualmente, en función de las necesidades de la planta. Es la transición de una agricultura de "consumo inmediato" a una agricultura de "gestión de activos".

El fenómeno de la lixiviación: veneno para la cartera

La lixiviación es el desplazamiento de los nutrientes disueltos hacia las capas profundas del suelo a través de la infiltración del agua. En un jardín convencional, este fenómeno se agrava por el uso excesivo de abonos solubles. No sólo se pierde el dinero invertido en estos productos, sino que además se satura el suelo con sales minerales que, con el tiempo, acaban con la vida microbiana. El biocarbón detiene este proceso en seco. Gracias a sus poros microscópicos, atrapa los iones minerales y los mantiene en los 20 centímetros superiores del suelo, donde se encuentra la mayor parte de las raíces.

Esta retención es especialmente importante cuando se utiliza un sistema de riego automático. El riego regular tiende a enjuagar la tierra continuamente. Con el biocarbón, el agua transporta el abono no "a través" del suelo, sino "dentro" de los poros del biocarbón. El beneficio económico es directo: los jardineros que utilizan biocarbón descubren que pueden reducir sus aportes de abono entre un 30% y un 50% a partir del segundo año, para obtener los mismos resultados o incluso mejores.

Criterios de rendimientoAbono mineral soloAbono + biocarbón
Disponibilidad de nutrientesInstantánea en 15 díasConstante a lo largo de la temporada
Pérdidas por lixiviaciónHasta el 70Menos del 10
Coste en 5 añosExponencial (recompra continua)Decreciente (inversión fija)

Falta de nitrógeno: por qué es necesario "cargar" el biocarbón

Un aspecto técnico que a menudo se pasa por alto es el riesgo de "falta de nitrógeno". Como hemos visto, el biocarbón es una esponja ultrapotente. Si incorporas biocarbón crudo a tu huerto, inmediatamente empezará a llenarse de todo lo que pueda encontrar. En las primeras semanas, puede "robar" el nitrógeno disponible en el suelo para saturar sus propios poros, privando a tus plantas de su alimento.

Para evitarlo, es necesario "cargar" el biocarbón. En Multitanks, recomendamos activarlo antes de plantar. Un método formidable consiste en remojarlo en purín de ortiga concentrado. El nitrógeno natural del purín satura las microcavidades del carbón, transformando cada grano en una cápsula nutricional de liberación lenta. También puedes utilizar un abono líquido rico en oligoelementos para cargar el biocarbón de minerales esenciales. De este modo, la esponja llega al jardín ya llena: no bombea nada fuera del suelo, sino que empieza inmediatamente a distribuir sus reservas a las raíces.

Biocarbón y micorrizas: la logística del futuro

Si el biocarbón es el seguro, las micorrizas son los transportadores. Estos hongos simbióticos penetran en las raíces de las plantas y se extienden por el suelo a escala microscópica. Son capaces de captar los nutrientes atrapados en los poros más finos del biocarbón, por donde las propias raíces no pueden colarse. Esta combinación multiplica por diez la capacidad de absorción de la planta.

Al utilizar el agua almacenada en sus depósitos de recogida de agua de lluvia para regar un suelo rico en biocarbón activado, crea un circuito cerrado de una eficacia formidable. El agua sirve de vehículo para los nutrientes, que son inmediatamente fijados por el biocarbón y luego transportados por las micorrizas. Es el único sistema capaz de mantener una producción elevada reduciendo al mismo tiempo los aportes químicos. Es la base de la agricultura regenerativa, en la que el suelo gana valor cada año.

Conclusión: invertir en estructura en lugar de en infusión

Seguir abonando sin biocarbón es como intentar llenar un cubo agujereado. Puedes aumentar la dosis de fertilizante, pero la mayor parte de tu dinero seguirá yéndose por el desagüe. El biocarbón repara el cubo. Al cambiar la estructura física y química de su suelo, crea un activo duradero. Al cambiar la estructura física y química de su suelo, está creando un activo duradero. Al pasarse al biocarbón, está eligiendo la inteligencia agronómica: está asegurando sus cultivos, protegiendo el medio ambiente al limitar la contaminación de las aguas subterráneas y, sobre todo, devolviendo al suelo su función principal: ser un depósito de vida autosuficiente y fértil.

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Calcule el ahorro que puede conseguir en su presupuesto de fertilizantes activando el "banco de nutrientes" de su suelo.

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